Le Petit Coquin2 te va a dejar con la boca abierta
Le Petit Coquin2 no para de provocarme desde hace días, siempre con miradas de reojo y roces ‘accidentales’ que me ponen el coño mojado al instante. Cada vez que se inclina para recoger algo, lo hace despacio, sabiendo que le estoy mirando el culito duro, y cuando me roza el hombro con esas manos grandes, las dejo allí un poco más de la cuenta. La tensión se vuelve insoportable hasta que un día, sin avisar, me empotra contra la pared y me susurra al oído: ‘Te voy a enseñar lo que es una polla de verdad’. Empezamos con un beso brusco, mordiéndonos los labios hasta que los dos sangramos un poco, y luego me baja los pantalones de una patada, dejándome en tanga frente a él. Se arrodilla y me lame el coño con la lengua ancha, hundiéndola entre mis pliegues hasta que gimo tan fuerte que los vecinos podrían quejarse. No me deja recuperar el aliento antes de levantarme y empujarme contra la cama, abriéndome las piernas de golpe. Su polla está tan dura que casi duele al entrar, pero me encanta cómo me llena, cómo cada embestida me hace chocar contra el colchón. Cuando acelera el ritmo, me agarra del pelo y me obliga a mirarle a los ojos mientras me folla, y en más de 12 minutos de escena, no para hasta correrse sobre mi cara, dejando que su leche me cubra los labios entrecosidos. No te imaginas lo bien que sabe...