La vecina curvy me chupa la polla con riesgo de que su marido llegue
El olor a perfume barato y sudor me envolvió cuando Mr. Whowill me agarró del cuello y me empujó contra la pared, su lengua ya explorando mi boca mientras sus manos apretaban mi culo. Sabía que su mujer estaba en la cocina, pero no le importó que pudiéramos ser descubiertos. Me arrodillé y le bajé los pantalones, su polla dura como roca, y empecé a chuparla con fuerza, sintiendo cómo se hinchaba en mi boca. Cada vez que tragaba, sus gemidos se ahogaban en mi garganta, y yo miraba hacia la puerta, escuchando los pasos de su esposa acercándose. Sus manos enredadas en mi pelo me obligaban a ir más profundo, hasta que sentí su corrida caliente llenándome la boca. Cuando terminó, me limpié los labios con el dorso de la mano y miré hacia el pasillo, donde su mujer estaba parada, con los ojos muy abiertos y las mejillas rojas de vergüenza.