Claire Black se frota contra el cuerpo de Tony Dinozzo
Te la encuentras en el sofá, con ese short ajustado que apenas cubre su culo respingón, y sabes que lo hizo a propósito. Lleva horas provocándote con mensajes, fotos de su cuerpo sudado después del gimnasio, rozándose contra ti cada vez que pasa. La agarras por la cintura y sientes cómo su piel arde bajo tus dedos, cómo su respiración se acelera cuando le mordisqueas el cuello. Le bajas los shorts de un tirón y te clavas entre sus piernas, frotando tu polla dura contra su coño mojado mientras ella gime y te araña la espalda. La empujas contra el respaldo del sofá y le levantas las piernas, abriéndola de par en par para que sientas cada centímetro de su cuerpo contra el tuyo. Le metes un dedo dentro y ella grita, arqueándose como una gata en celo, pero no te detienes: la embistes con fuerza, sintiendo cómo su carne se ajusta a la perfección alrededor de tu verga. Tony Dinozzo gruñe tu nombre mientras te la follas con todas tus fuerzas, hasta que sus muslos tiemblan y su coño se aprieta alrededor de tu polla, ordeñándote hasta la última gota. Cuando te corres, lo haces tan fuerte que le llenas el vientre entero, y ella solo puede gemir, exhausta pero pidiendo más. La próxima vez, no habrá ropa de por medio.