Pareja amateur apostando a quién aguanta más en público
El viento acaricia su piel erizada mientras Numi se desabrocha el short con un gesto desafiante, mostrando la humedad que ya brilla entre sus muslos. Él, Liam, responde con una sonrisa de depredador, apostando que la hará gemir antes de que las sombras los oculten del resto de la gente en el parque. Ella lo mira fijamente, mordiéndose el labio, y se inclina para chuparle la polla con una lentitud torturante, haciendo que él gruña y le agarre el pelo. Sus bocas se encuentran en un beso salvaje mientras sus manos exploran cada centímetro, dedos hundiéndose en carne blanda, uñas marcando piel. Numi lo empuja contra un árbol, subiendo una pierna para que su coño abierto quede a la altura perfecta, y él la empotra de una sola estocada, haciendo que el aire escape de sus pulmones en un gemido gutural. Cada embestida es más profunda, más rápida, hasta que la respiración de ambos se vuelve un jadeo entrecortado. Él le da vuelta bruscamente, colocándola a cuatro patas, y la penetra desde atrás con movimientos bruscos, sintiendo cómo los músculos de ella se contraen alrededor de su verga. El sonido húmedo de su sexo chocando resuena en la noche, mezclándose con los gemidos ahogados de Numi, que ya no puede contener los sollozos de placer. Liam la agarra por las caderas, embistiendo con fuerza, hasta que ella explota en un orgasmo que le nubla la vista, contracciones violentas de su coño apretando su polla como un guante. Él sigue follándola sin piedad, buscando su propia liberación, hasta que finalmente se corre dentro de ella con un rugido, llenándola hasta que el semen le gotea por los muslos. Numi se queda quieta, sintiendo el calor de él dentro de su cuerpo, con una sonrisa de satisfacción al saber que ganó la apuesta: fue su orgasmo el que lo hizo perder el control.