Veronna Ink y su coño prohibido en 12 minutos de pecado
No debería estar haciendo esto, pero no puedo apartar las manos de su cuerpo. Veronna Ink me mira con esos ojos de puta sabrosa mientras se muerde el labio, sabiendo que esto está mal pero disfrutándolo igual. Su coño ya está mojado antes de que yo siquiera toque su piercing, y cuando mis dedos rozan su clítoris, ella gime como una perra en celo. La empujo contra la pared, mi polla dura como piedra, y le susurro al oído que esto es un error, pero ella solo arquea la espalda y me pide que la folle más fuerte. Sus tetas pequeñas rebotan con cada embestida, el piercing del pezón rozando mi pecho, y cuando la levanto para empotrarla contra la pared, sus uñas se clavan en mi espalda. Siento cómo su coño se aprieta alrededor de mi verga, y sé que está a punto de correrse, pero no quiero que termine tan rápido. La bajo al suelo, la pongo a cuatro patas y le doy una nalgada que hace eco en la habitación. Ella grita, pero no de dolor, sino de placer, y cuando meto mi polla hasta las pelotas, su culo se tensa y su coño chorreante me aprieta como un guante. No puedo aguantar más, y cuando me corro dentro de ella, Veronna Ink solo piensa en lo bien que se siente ser tan puta para mí.