Ella me provocó hasta que no pude resistirme
Desde que me mandó esa foto con ese vestido ajustado, supe que lo estaba haciendo a propósito. Cada vez que pasábamos cerca, rozaba mi polla con su culo, sonriendo como si nada. Me enviaba mensajes con fotos de sus tetas grandes rebotando mientras se tocaba, el coño ya mojado antes de verme. Sabía que estaba jugando conmigo, pero no podía evitar excitarme más cada vez. Cuando por fin la acorralé contra la pared, le arranqué el vestido de un tirón, dejando sus tetas al aire, los pezones duros como piedras. Le bajé las bragas de un jalón, metiendo dos dedos en su coño caliente sin avisar, sintiendo cómo se contraía alrededor de ellos. La levanté en el aire, empotrándola contra la pared mientras mi polla entraba de una estocada, llenándola entera. Gritó mi nombre cuando empecé a embestirla, sus uñas clavándose en mi espalda mientras la follaba sin piedad. Cada movimiento la hacía gemir más fuerte, el sonido de su coño chorreando mezclándose con mis gruñidos. Cuando por fin me corrí dentro de ella, su cuerpo tembló con el orgasmo, las paredes de su coño apretándome hasta la última gota. Al terminar, se quedó mirándome con esa sonrisa de puta satisfecha, sabiendo que había ganado.