Bbberrysweet se ensaña con el culo de su ex en la cama
Al principio no entendí por qué él se quedó mirando mis medias y ese tanga negro que apenas cubría mi culo rebotando, hasta que recordé que siempre le encantó verlo así, hinchado y apretado, justo como ahora. Pero esta vez no era para complacerlo, sino para demostrarle que su polla ya no mandaba, que mi coño mojado podía correrse sin que él lo tocara. Me arqueé sobre las sábanas, abriendo las piernas hasta que los músculos de mi espalda crujieron, dejando que mi vientre redondo y mis tetas naturales rebotaran con cada embestida que yo misma me daba, empotrándome contra la almohada. Quería que escuchara mis gemidos, que supiera que esto era mejor que cualquier noche con él, que mi culo grande, ese que tanto adoró, ahora se movía solo, apretándose alrededor de mis dedos mientras imaginaba su cara de frustración. En más de 12 minutos de escena, mi cuerpo entero se convirtió en un arma: las uñas clavadas en los muslos, los pezones duros como rocas, y mi coño chorreando sin pudor, sin frenos, hasta que un orgasmo me partió en dos, dejándome temblando, con la piel salada y el corazón acelerado. No hubo nada dulce, nada de caricias lentas—solo furia, solo venganza, solo mi culo redondo y perfecto, de un tamaño que nunca se mereció, provocando en mí un placer que él jamás pudo igualar. Y cuando el espasmo final me dejó sin aire, supe que esta vez no hubo trampa: mi cuerpo ganó, y él perdió.