Shalina Devine me vuelve loco con sus pies antes de empotrarla sin parar
Fue una tarde de verano en mi departamento, y la tensión entre Shalina y yo ya no se podía soportar más. Llevábamos días mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, hasta que por fin ella se quitó el bikini y estiró las piernas para mostrarme sus pies con esas uñas rojas que me tenían obsesionado. No pude resistirme y me arrojé a chuparle los dedos, uno por uno, hasta que mi verga ya no aguantó más. La giré contra el sofá y le metí la polla entre sus pies, apretando fuerte mientras ella gemía y se mordía los labios. Después la puse a cuatro patas y le hundí el rabo hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño apretaba mi verga con cada embestida. La volteé boca arriba para verla bien mientras la penetraba en misionero, con sus tetas rebotando y su cara llena de placer. En más de 15 minutos de escena, le di por todos lados, hasta que ya no pudo más y se corrió gritando. Cuando terminé de llenarla, Shalina solo podía pensar en lo bien que le había quedado mi semen adentro, sintiendo cada gota en su interior.