La morena se masturba con el dildo mientras le llega el periodo
“¿No te da curiosidad ver cómo me corro con esto?”, le susurraste al oído al tiempo que te quitabas el pantalón con un gesto lento, disfrutando cada segundo de su mirada de deseo. Ya habías fantaseado con esto por días, desde que la viste mirándote de reojo en la cocina, con esa tensión insoportable que se acumulaba entre ustedes cada vez que se rozaban. Ahora, sola en la cama, con el dildo vibrando entre sus piernas, te dejó entrar en su mundo íntimo, donde el placer y la entrega no tenían límites. Sientes cómo se moja más al sentir el juguete empujando dentro de ella, gimiendo fuerte mientras te la follas con movimientos profundos, sintiendo cada contracción de su coño alrededor del dildo. Te agarra la mano para que la ayudes, guiándote para que lo empujes más fuerte, hasta que el juguete desaparece completamente dentro de ella, llenándola por completo. Escuchas su respiración agitada, los gemidos entrecortados, cómo se arquea hacia atrás para ofrecerte más acceso, mientras el líquido caliente de su periodo se mezcla con la excitación que le provoca el dildo. Sabes que está al borde del orgasmo, que no va a aguantar mucho más, y eso te excita aún más, sintiendo cómo su cuerpo tiembla bajo tus manos. Cuando por fin se corre, grita tu nombre, arqueándose tanto que crees que se va a partir en dos, mientras el dildo sigue vibrando dentro de ella, sin dejarla escapar de esa ola de placer que la atraviesa. Cierra los ojos, disfrutando cada segundo, sintiendo cómo su cuerpo se relaja poco a poco, pero en su mente solo hay una idea repetida: esto no va a ser la última vez.