Felix Maze reta a los twinks a ver si aguantan su polla gigante
Felix Maze no podía creer lo que veía: esos dos chiquillos de culo prieto se besaban como si no hubiera mañana, sus manitas explorando cada centímetro del otro. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Felix, con ese ego de médico que se cree dueño de todo, les suelta: 'A ver, putitos, ¿aguantarían mi verga si les doy lo que les falta?' Austin y Legrand intercambian miradas, pero la provocación ya los tiene con el culo mojado. Imagínate cómo gimen cuando Felix les ordena arrodillarse, y sus boquitas traviesas empiezan a chupar esa tranca monstruosa al mismo tiempo, turnándose para tragar hasta las pelotas. Los chiquillos no pueden evitar temblar cuando Felix los levanta y los empotra contra la pared, una mano en el cuello de Austin mientras su verga desaparece en el culito apretado de Legrand, que grita '¡Más fuerte, doctor, hazme tuyo!' La competencia es feroz: Felix los cambia de posición, los obliga a turnarse para agarrar esa polla gruesa, y cada vez que uno se corre, el otro tiene que limpiarle la leche con la lengua. Al final, Felix los pone de perrito y los rellena hasta que el semen les chorrea por las piernas, dejando marcados sus culitos como trofeos de su orgullo. Y en el suelo, abandonado, queda el reloj de Legrand, testimonio de cuánto tiempo les llevó aprender quién manda en esta cama.