RossMexicana se monta un dildo y se corre a chorros con riesgo de ser pillada
El sonido del dildo vibrando contra mi coño mojado me ponía más caliente, pero cada gemido que soltaba me hacía aguantar la respiración por si alguien entraba. Me encantaba sentir cómo ese juguete me llenaba hasta las pelotas, pero el peligro de que mi marido llegara antes de tiempo me hacía apretar los muslos más fuerte. Me movía despacio al principio, disfrutando de cómo el plástico duro rozaba mi clítoris hinchado, pero pronto empecé a cabalgarlo con furia, sintiendo cómo mi culo rebotaba contra mis muslos. Escuchaba los pasos en el pasillo y me mordía el labio para no gritar, pero el placer era demasiado intenso. Cada vez que el dildo golpeaba mi punto G, sentía que me iba a explotar, y cuando por fin me corrí, los chorros de líquido caliente salieron a chorros, empapando todo. Me quedé quieta un momento, escuchando si alguien había oído algo, pero solo se oía mi respiración agitada. Pensé en lo cerca que había estado de que me descubrieran, pero no podía evitar sonreír al recordar cómo me había hecho sentir.