La sirvienta esclava chupa y obedece al amo con su dildo en el salón
Te sientes dueño de todo cuando la ves arrodillada frente a ti, con las medias rotas y el collar ajustado al cuello, esperando tu orden. Esclave Francoise no puede evitar gemir cuando le ordenas que se ponga de rodillas y te la chupe como una perra sumisa, sintiendo cómo su lengua recorre cada centímetro de tu verga antes de que la obligues a tragar hasta el fondo. La humillación es completa cuando le das una nalgada y le dices que se ponga a cuatro patas, con el culo en pompa y el coño bien mojado, lista para que le metas el dildo hasta que le duela. Cada embestida la hace gritar más fuerte, y cuando le ordenas que se corra, lo hace con los muslos temblando y las tetas rebotando, mientras te suplica que la dejes seguir siendo tu esclava. En más de 14 minutos de escena, la dominación es total: le atas las manos, le arrancas el tanga y la haces lamer hasta la última gota de tu corrida, dejándola marcada como lo que es. La próxima vez, le harás llevar ese collar en público para que todos sepan que es tu puta.