Mercedes Mac se deja masajear el coño antes de recibir una buena corrida
Te voy a contar cómo fue la tarde en que mi novio Sam Shock no pudo aguantar más y me empotró contra la pared. Llevábamos días mirándonos con ganas, rozándonos sin querer (o queriendo), hasta que el otro día me dijo que tenía las manos llenas de aceite y que me iba a dar un masaje. Me tumbé boca abajo, sintiendo cómo sus dedos fuertes me apretaban los muslos, subiendo hasta mi culo redondo y apretado. Cuando llegó a mi coño, ya estaba mojada de solo pensar en lo que vendría después. Me abrió las nalgas y empezó a masajearme el clítoris con movimientos lentos, haciendo que me retorciera de placer. No aguantó mucho y me giró para chuparme las tetas grandes mientras me penetraba de una estocada, llenándome entera. Me encantó sentir su polla dura rebotando contra mi cuello del útero mientras me follaba sin parar, hasta que me corrió dentro con un gemido que me hizo temblar. La próxima vez, te aseguro que te voy a dejar ver cómo me la chupa hasta que me ahogue con su leche.