Madrina putona domina al joven Activo Listo M2 en su sofá
Esa tarde en el departamento de Alma Bi, la tensión entre nosotros ya no aguantaba más. Llevábamos días mirándonos en el ascensor, rozándonos en el pasillo, sintiendo el calor que nos quemaba por dentro, hasta que ella me tomó de la mano y me arrastró hasta su cama. Mi polla ya estaba dura como roca cuando empezó a cabalgarme, su coño bien mojado envolviéndome entero de golpe, gimiendo como una perra en celo. Le agarré las tetas grandes, apretando sus pezones mientras ella se movía, sus caderas chocando contra las mías con cada embestida. Alma Bi no era de las que se quedaban quietas, así que me volteó, montándose sobre mí como una reina, haciendo que mi verga entrara hasta las pelotas. Sus gritos llenaban la habitación, pidiendo más, más fuerte, más rápido, hasta que me corrió en su cara, pintándola con mi leche. Al terminar, me miró fijamente y me susurró: '¿Así o más duro la próxima vez?'.