Dolly Bee pierde el strip poker y termina empalada por el vecino
Me encanta cómo Dolly Bee se pavonea con ese vestido ajustado, sabiendo que el vecino no puede quitarle los ojos de encima. Cada vez que se inclina para servir el café, deja que la tela se le suba un poco más, mostrando ese culo maduro que tanto lo vuelve loco. Hoy no hay juego de cartas, solo un strip poker que ella ya perdió antes de empezar, porque desde que se quitó el sujetador y se chupó los dedos mientras lo miraba, él ya no piensa en nada más que en hundirle la polla hasta las pelotas. La agarra de las caderas y la empuja contra la mesa, metiéndole la lengua en la boca mientras le arranca el tanga con los dientes. Ella gime fuerte cuando siente cómo la penetra de una estocada, el coño tan mojado que hasta chorrean los muslos. Se mueve como una perra en celo, rebotando sobre su verga mientras él le aprieta los pechos y le muerde los pezones. Cuando la voltea y la pone a cuatro patas, Dolly grita al sentir cómo la empotra por detrás, las embestidas tan profundas que le hacen perder el aliento. La mira retorcerse de placer cuando se corre en su boca, tragando hasta la última gota. Leslie Taylor, que estaba en la otra habitación, se queda con la boca abierta al ver cómo su abuela se deja follar como una zorra insaciable.