El puto del dildo se rompe el culo y se corre como un animal
El sonido del lubricante cayendo en tu mano te va a poner la polla dura antes de que empieces a ver cómo este cabrón se clava el dildo hasta las pelotas, gimiendo como una perra en celo. Imagínate que estás en su cuarto, con la puerta entreabierta y los vecinos a solo un muro de distancia, escuchando cada gemido ahogado mientras él se empotra el juguete en el culo, sudando, mordiendo la almohada para no gritar. El riesgo de que su madre entre en cualquier momento te va a encender más, sobre todo cuando veas cómo se agarra las nalgas para abrirse mejor, cómo el dildo desaparece entre sus cachetes prietos, cómo el plástico choca contra su piel con cada embestida. Te vas a poner durísimo cuando empiece a correrse, temblando, con la leche salpicando su vientre mientras el dildo sigue enterrado en su culo, latiendo con cada espasmo. Y lo mejor será ver la cara de susto de su hermano cuando entre sin avisar y lo encuentre así, con el culo lleno, la polla flácida y la vergüenza pintada en la cara.