Liliana Hayek se deja romper el culo con el monstruo de Steven Hard
Me arrodillo en la cama con las piernas temblando, sintiendo cómo la polla de Steven Hard me estira el coño como si fuera la primera vez, pero esta vez no es por placer, es por venganza. Él sabe que el tipo que me dejó plantada anoche no se atrevió a tocarme así, y eso lo pone más duro, más salvaje. Me agarra de las caderas y me clava hasta que los dedos se me ponen blancos de apretar las sábanas, gimiendo como una perra en celo mientras me empala una y otra vez. Steven gruñe como un animal, tirándome del pelo para que lo mire mientras me parte en dos, y yo solo pienso en cómo ese otro idiota nunca me hizo sentir tan llena, tan usada. Cuando me gira y me pone a cuatro patas, me escupe en el culo y me lo frota con los dedos, preparándome para lo que viene. Me penetra por atrás con una embestida que me hace gritar, sintiendo cómo cada centímetro de su verga me quema por dentro. Me corro sin poder evitarlo, pero él no para, sigue follándome como si quisiera borrar a todos los que me han tocado antes. Al final, cuando se corre dentro de mí, solo pienso en lo bien que se siente que alguien me trate como lo que soy: una puta que disfruta siendo destruida.