Hazel se montó a Vince como una diosa y lo dejó seco
Esa tarde en el estudio, yo ya llevaba horas provocándolo con mi tanga negro ajustado, rozándome contra su polla cada vez que pasaba. Vince Karter no podía quitarme los ojos de encima, y cuando por fin me acorraló contra la pared, supe que no aguantaría más. Me bajó el tanga de un tirón y me empotró contra el sofá, metiéndome la lengua hasta la garganta mientras sus dedos ya me abrían el coño mojado. Gemí cuando sentí su polla gruesa rozándome el culo, pero no, primero quería que me follara la boca. Me arrodillé y se la chupé como una puta hambrienta, tragándome cada gota de su pre-cum. Luego me dio la vuelta y me puso a cuatro patas, hundiéndome la cara en el sofá mientras me partía el culo con una estocada. Cada embestida me hacía gritar, sintiendo cómo su verga me llenaba hasta las pelotas. Cuando ya no pudo más, me corrió en la boca y en el culo, llenándome entera. Ahora solo pienso en la próxima vez que lo vuelva a provocar.