Apolo y su mujer se vuelven locos follando en casa
Apolo no aguantó más después de que su mujer le mandara fotos de su culo perfecto en tanga todo el día. La muy puta se movía frente a él, rozando su polla dura con el trasero cada vez que pasaba, hasta que él la agarró de la cintura y la tiró sobre la cama. Ella se rio, pero su risa se convirtió en gemidos cuando él le arrancó el tanga de un tirón y enterró la cara entre sus muslos. Su coño ya estaba mojado, chorreando por las horas de provocación, y él no perdió tiempo en chupar cada gota mientras ella arqueaba la espalda. Cuando ya no pudo más, la volteó de un empujón y le abrió las nalgas para meterle la polla de una estocada, hasta que las caderas chocaron. Ella gritó, pero él no se detuvo, embistiéndola con fuerza mientras le apretaba los pechos y le mordía el cuello. En más de 12 minutos de escena, la folló contra la pared, sobre la mesa y finalmente en el suelo, donde ella se corrió tres veces antes de que él le llenara el coño de leche. Cuando terminaron, su tanga destrozado quedó tirado en el suelo junto a la mesa.