Ross Shop se masturba con su vibrador en una pijamada caliente
Mojándome los dedos antes de meterte este vibrador bien adentro, ¿te atreves a competir conmigo, osito? Te voy a contar cómo le gané la apuesta a mi amante: me puse este juguete enorme entre las piernas y empecé a moverlo en círculos lentos, sintiendo cómo la vibración me hacía gemir fuerte. Él juró que me haría rogar, pero en menos de 11 minutos de escena ya estaba temblando, con los muslos temblorosos y el coño chorreando. Le reté a que aguantara viéndome correrme una y otra vez, y cuando el vibrador rozó ese punto exacto, arqueé la espalda y grité su nombre. Sus ojos se abrieron como platos al ver cómo me sacudía el orgasmo, con los dedos clavados en la cama y la respiración entrecortada. ¿Crees que podrías resistirte a esto? Porque él no pudo, y ahora sé que eres igual de débil. Mira cómo se le endureció la polla al ver cómo me metía el juguete hasta que las caderas chocaron contra mi culo, y cómo se mordió el labio cuando le dije que era su turno de probar. Pero no, osito, esta vez gané yo.