La hijastra de Charles Dera le clava el culo a su padrastro
La casa está en silencio, pero el aire vibra con la tensión de lo prohibido. Ella, con su cuerpo curvilíneo y esa mirada de desafío, se agacha frente a él, mostrando el culo redondo y apretado que tanto lo vuelve loco. Madalina Moon sabe que esto es una venganza, que cada gemido que escapa de su garganta es un puñal clavado en el corazón de su exnovio. Él, con la polla dura como el acero, la agarra de las caderas y la penetra de una estocada, sintiendo cómo su culo se ajusta a su verga como un guante. Ella grita, pero no de dolor, sino de placer, mientras él la embiste con fuerza, haciendo que sus tetas reboten con cada movimiento. El sonido de la piel chocando contra piel llena la habitación, y el sudor resbala por sus cuerpos mientras él la toma por detrás, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de su polla. Madalina Moon arquea la espalda, pidiendo más, más duro, más rápido, y él no se detiene, clavándosela hasta que las caderas chocan contra su culo. Ella se corre primero, temblando y gritando, pero él no para, sigue follándola con furia hasta que su polla late y se vacía dentro de ella. Cuando terminan, él se derrumba sobre su espalda, jadeando, mientras ella sonríe con malicia, sabiendo que su exnovio nunca la tendrá así. Afuera, en la calle, el viento silba como un susurro de lo que acaba de pasar.