Bonni Gee ciega de placer con mi polla gigante y juguetes
Bonni Gee no paraba de provocarme desde la mañana, enviándome fotos de su coño depilado y sus tetas de silicona brillando bajo la luz, rozándose contra mí cada vez que pasaba. Sabía que no aguantaría mucho, pero igual me hizo esperar, moviendo ese culo redondo frente a mí mientras se ponía el antifaz y las esposas. Cuando por fin la tiré sobre la cama, le metí los dedos primero, sintiendo cómo su coño ya estaba mojadísimo, gimiendo como una perra en celo. Le clavé mi polla de una estocada, sintiendo cómo sus paredes apretadas me envolvían hasta las pelotas, y ella gritaba más fuerte, arqueando la espalda. La monté a horcajadas, viendo cómo sus tetas falsas rebotaban con cada embestida, y luego la puse de perrito, azotándole el culo mientras la penetraba desde atrás, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo mis manos. Le metí el vibrador en el coño mientras la follaba por detrás, y ella no aguantó más, tragándose mi corrida hasta la última gota mientras se corría ella también, mordiéndose los labios. Ahora solo piensa en que no puede esperar a la próxima vez que la humille así.