Milf de tetas enormes se desviste en el restaurante para provocarlo
El aire acondicionado del diner estaba a tope, pero yo no tenía frío. Cada vez que me movía, el vestido ajustado se pegaba a mis curvas, dejando poco a la imaginación. Sabía que él me miraba desde la barra, así que me tomé mi tiempo para desabrocharme el sostén bajo la blusa, dejando que mis tetas rebotaran libres mientras fingía buscar algo en mi bolso. ¿Te gustaría estar en su lugar? Ver cómo mis pezones se endurecían con cada roce accidental, cómo mis nalgas se apretaban contra el asiento cada vez que me inclinaba. Lo hice adrede, claro, porque quería que perdiera la cabeza. Le envié fotos de mi tanga negro marcando el culo, le susurré al oído en el baño que me encantaría que me empotrara contra la pared. Al final, no aguantó más y me arrastró a los baños, donde me levantó la falda y me penetró de una estocada, haciendo que mis tetas rebotaran con cada embestida. Ahora mismo, mientras escribo esto, pienso en cómo su polla me llenó hasta hacerme gemir su nombre, pero lo que más me excita es saber que lo volví loco de deseo.