Leilani Li y su compañera de cuarto se desahogan follando tras la decepción del club
Llegando a casa con el coño ardiendo y la polla dura, Leilani Li no podía sacarse de la cabeza lo que había pasado en el club: ningún tipo le había puesto atención a su compañera de cuarto, y eso la encendía más de lo que quería admitir. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos cruzar esa línea, pero el alcohol y la frustración nublaban cualquier pensamiento racional. Mi mano ya estaba en su culo, apretando sus nalgas mientras la empujaba contra la pared, sintiendo cómo su coño mojado se frotaba contra mi muslo. 'No podemos hacer esto', gemía ella, pero sus palabras se perdían entre mis labios cuando la besé con furia, mordiendo su cuello mientras mis dedos se hundían en su coño sin piedad. Leilani Li me agarró la polla con fuerza, masturbándome con movimientos rápidos, y yo no pude resistir más: la levanté y la empotré contra el sofá, clavándole mi verga hasta que sus gritos llenaron la habitación. El sonido de su coño chorreando me volvía loco, y cuando se corrió, su leche caliente me cubrió los dedos. Sabía que esto no era normal, que al día siguiente nos arrepentiríamos, pero en ese momento solo importaba el placer. Prometo que la próxima vez no será tan rápido, porque esta vez apenas empezamos a explorar lo que realmente queremos.