Rapunzel se rinde a una follada salvaje tras su reto sexual
El bosque estaba en silencio, solo se escuchaban los pájaros y el viento mecía las hojas de los árboles, pero yo no podía concentrarme en nada más que en el calor que me quemaba entre las piernas desde que él me desafió. Le dije que ninguna polla podría hacerme gemir como una loca, pero ahora estaba arrodillada, con mi boca llena de su verga dura, chupando como si no hubiera mañana, mientras mi coño ardía de ganas de sentirlo adentro. Él se rio cuando le pedí que me empotrara contra un árbol, pero su risa se cortó cuando le hundí las uñas en la espalda y le rogué que me partiera en dos. Dejó de jugar y me agarró por las caderas, levantándome con una mano mientras con la otra me abría el culo para meter su polla gruesa de un solo golpe. Sentí cómo me estiraba entera, cómo cada centímetro de su verga rozaba lugares que ni siquiera sabía que existían, y gemí tan fuerte que los pájaros volaron asustados. No me importó, solo quería más, así que le mordí el hombro cuando empezó a embestirme como un animal, sus bolas chocando contra mi clítoris hinchado cada vez que me clavaba hasta el fondo. Me corrí en su polla una y otra vez, pero él no se detuvo, solo gruñó '¿Así que esto es todo?' mientras me giraba y me ponía a cuatro patas para follarme más duro. Sentí su semen caliente inundarme cuando por fin se dejó ir, llenándome hasta rebosar mientras yo me derrumbaba en la hierba, con su chorro aún goteando entre mis muslos. Ahora mi vestido está manchado de tierra y semen, pero no me importa, porque gané nuestro puto reto.