Andi Avalon y su hijastro: venganza con polla y celos
Seth Gamble no sabía lo que le esperaba cuando entró a su habitación esa tarde. Yo, su madastra Andi Avalon, llevaba semanas viendo cómo mi marido lo miraba con envidia, imaginando lo que yo podía hacerle a ese cuerpo joven. ¿Te gustaría estar en su lugar? Te lo voy a contar cómo lo humillé, cómo le hice pagar por los celos de mi esposo. Empecé con un vestido ajustado, rozando su polla cada vez que pasaba, hasta que no aguantó más y me empujó contra la pared. Le arranqué el pantalón de una vez, sintiendo su verga dura en mi mano, y sin perder tiempo me arrodillé para chupársela hasta que gimió como un perro. Pero no me conformé con eso: lo tiré en la cama y me monté encima, hundiendo su pollón hasta las pelotas mientras él me agarraba el culo con desesperación. Cada embestida era un castigo, cada gemido suyo una victoria. Cuando le ordené correrse en mi cara, lo hizo con un chorro espeso que me manchó los labios. Al terminar, su semen aún goteaba de mi barbilla, y su mirada de derrota era lo más dulce que había probado.