Canciones olvidadas que me recuerdan a un coño mojado bajo el agua
Nunca pensé que volvería a escuchar esas melodías que me ponen la polla dura al instante, pero ahí estaban, como un coño caliente que se abre bajo el agua, suave y húmedo, listo para ser penetrado sin piedad. La primera vez que las escuché, sentí cómo mi verga se endurecía al ritmo de los acordes, imaginando cómo sería meterla hasta el fondo en una puta que gime sin parar. Las notas subían y bajaban, igual que mis embestidas, cada vez más fuertes, hasta que no pude aguantar más y me corrí como un animal, llenando todo a mi paso. El sonido de la música se mezclaba con los gemidos de placer, creando una sinfonía de lujuria que no quería que terminara. Cada vez que las escucho, mi mente vuelve a ese momento, cuando el coño de una desconocida se mojaba más con cada penetración, y yo no podía parar de follarla como si no hubiera un mañana. La sensación de tenerla temblando bajo mi cuerpo, con su culo apretado contra mi polla, me vuelve loco cada vez que cierro los ojos y recuerdo cómo se corrió gritando mi nombre. Ahora, cada vez que suena esa canción, mi verga se endurece al instante, recordándome que hay placeres que nunca se olvidan, y que un coño bien follado siempre sabe a gloria.