Padrastro me enseña a correrme con su verga dura
La hijastra no aguantaba más la tensión sexual entre ellos, cada vez que el padrastro se quitaba la camisa, ella se mojaba al ver esos músculos marcados y esa polla enorme que se le marcaba bajo el pantalón. Un día, sin poder resistirse, se le acercó y le dijo: 'Padrastro, enséñame a correrme, quiero sentir esa verga dentro de mí'. Él no lo pensó dos veces, la tomó del culo y la empujó contra la pared, metiendo sus dedos en su coño húmedo antes de empotrarla con fuerza. La hijastra gemía fuerte mientras él la penetraba con embestidas profundas, sus tetas perfectas rebotaban con cada movimiento. '¡Más duro, padrastro!', gritaba ella mientras él le chupaba los pezones y le mordía el cuello. La escena se volvió salvaje cuando él la levantó y la empotró contra la pared, su polla entraba y salía de su coño mojado con un sonido húmedo que los excitaba aún más. Finalmente, él se corrió dentro de ella, llenándola con su leche caliente mientras ella temblaba de placer. Fue una lección que nunca olvidaría, su padrastro le había enseñado el verdadero significado del sexo duro.