Freya Parker y Avery Jane reviven el fuego con una venganza ardiente
El sofá donde él siempre se sentaba ahora era el escenario de su humillación, y Avery Jane no iba a perdonar tan fácilmente. La mirada de Freya Parker, con esos ojos oscuros llenos de resentimiento, lo decía todo: esta noche no sería solo sexo, sería una declaración. Avery, con su cuerpo curvilíneo y esa piel que brillaba bajo la luz tenue, se acercó a Freya, rozando sus labios con los dedos antes de besarla con furia. La lengua de Avery exploró cada rincón de la boca de Freya mientras sus manos bajaban hasta el coño húmedo, ya listo para ser devorado. Freya gimió fuerte cuando los dedos de Avery se hundieron entre sus pliegues, masajeando el clítoris hinchado con movimientos circulares. El sonido de la piel chocando resonaba en la habitación, y Avery no tardó en bajar hasta el suelo, separando las piernas de Freya con las manos para hundir su boca en el coño caliente. La lengua de Avery lamía sin piedad, saboreando cada gota de excitación mientras Freya arqueaba la espalda, agarrando el pelo de Avery con fuerza. Cami Strella, que observaba desde un rincón, no pudo resistirse y se unió, mordiendo los pezones duros de Freya mientras Avery seguía chupando con desesperación. El orgasmo de Freya llegó como un relámpago, sacudiendo su cuerpo entero mientras Avery bebía cada gota de su jugo. Cuando terminaron, Avery solo pensaba en una cosa: él nunca volvería a tocar lo que ahora era suyo.