La culona Secret Leo me chupa el culo y me folla como una diosa
Ella sabe que me encanta cuando me lame el culo sin asco, y hoy lo hace con una lengua que parece hecha para eso. Secret Leo se agacha, separa mis nalgas con sus manos y hunde la cara hasta que mi polla ya no aguanta más. Me mira con esos ojos de puta que me vuelven loco, sabiendo que otro hombre la tuvo antes y ahora es mía. La agarro del pelo y la empujo contra mi verga, obligándola a chupar como si fuera la última vez. Ella gime con la boca llena, el sonido vibra en mi piel y me pone más duro. Cuando ya no aguanto, la volteo y la empotro en cuatro, clavándole la polla hasta que sus gritos rebotan en las paredes. Sus nalgas perfectas rebotan contra mi vientre, la piel sudorosa choca con cada embestida. Ella se corre primero, el coño se aprieta alrededor de mi verga, y eso me enloquece. La agarro de las caderas y la penetro más fuerte, más rápido, hasta que siento que voy a explotar. Ella se arquea, el culo en el aire, pidiendo más, y yo le doy todo lo que tiene. La polla entra y sale, el sonido húmedo de la fricción llena el cuarto. Ella grita mi nombre, y eso me enciende. La agarro de las tetas, las aprieto mientras la follo, y siento cómo su cuerpo tiembla bajo el mío. El sudor cae de mi frente sobre su espalda, y ella gime más fuerte. La polla está a punto de estallar, y sé que no voy a durar mucho más. La agarro del pelo otra vez, la obligo a mirarme mientras la embisto, y veo el placer en sus ojos. Ella está mojada, caliente, y yo ya no puedo más. La polla palpita dentro de ella, y sé que voy a correrme. La agarro fuerte de las caderas, la penetro una última vez, y siento cómo el semen sale a chorros dentro de su coño. Ella grita, el cuerpo se tensa, y yo me quedo quieto, disfrutando el momento. La polla sigue dentro de ella, y ella se mueve un poco, como si quisiera más. Pero ya no puedo, estoy agotado, y ella lo sabe. Se queda quieta, respirando fuerte, y yo me dejo caer sobre su espalda. El calor de su cuerpo me envuelve, y sé que esto no va a ser la última vez. Ella es mía ahora, y lo sabe. La polla sigue dentro de ella, y yo no quiero salir. Pero sé que tengo que hacerlo, porque esto es solo el principio. La agarro de las caderas, la penetro una última vez, y siento cómo el semen sale a chorros dentro de su coño. Ella grita, el cuerpo se tensa, y yo me quedo quieto, disfrutando el momento. La polla sigue dentro de ella, y ella se mueve un poco, como si quisiera más. Pero ya no puedo, estoy agotado, y ella lo sabe. Se queda quieta, respirando fuerte, y yo me dejo caer sobre su espalda. El calor de su cuerpo me envuelve, y sé que esto no va a ser la última vez. Ella es mía ahora, y lo sabe. La polla sigue dentro de ella, y yo no quiero salir. Pero sé que tengo que hacerlo, porque esto es solo el principio.