Terapia prohibida: la teen de tetitas pequeñas seduce al terapeuta casado
La pequeña morena de culo prieto y tetitas duritas no podía dejar de mirarle las manos al terapeuta cada vez que se sentaba en su consulta, imaginando cómo esas mismas manos le agarraban el culo mientras la empotrara contra el diván. Un día, llegó con un vestido ajustado que apenas cubría su coñito depilado, y al sentarse, cruzó las piernas de tal forma que el terapeuta no pudo evitar ver cómo su tanga se le metía entre los labios mojados. La muy puta se inclinó hacia adelante, dejando que sus pezones rosaditos rozaran el escritorio, y le susurró que necesitaba ayuda para relajarse, pero él sabía que lo que quería era que le metiera la polla hasta el fondo. Sin pensarlo dos veces, la levantó y la sentó sobre su regazo, sintiendo cómo su coñito caliente se frotaba contra su verga dura mientras ella le chupaba el cuello. La teen gimiendo como una loca, le bajó la cremallera y sacó su polla enorme, metiéndosela en la boca con avidez, chupando como si fuera un caramelo. Él la agarró del pelo y le empujó la cabeza hacia abajo, haciendo que se atragantara con su verga mientras ella se retorcía de placer. Luego la puso de espaldas y le abrió las piernas, metiéndole los dedos primero para sentir cómo su coñito apretado se contraía alrededor de ellos. La muy puta gemía como una perra en celo, pidiendo que se la metiera ya, y él no pudo resistirse más. La empotró contra el diván, embistiendo con fuerza mientras ella gritaba y se corría una y otra vez, sintiendo cómo su polla le llenaba el coño hasta el fondo. Cuando al fin se corrió, lo hizo con un chorro caliente que la dejó temblando, y ella se lamió los labios, sabiendo que había ganado la partida.