Los twinks Cody Miers y Danny McCoy se rompen el culo a lo bestia
Llevaba días provocándolo a Danny McCoy con fotos de mi culo en tanga, rozándome contra él cuando pasábamos por el pasillo, y hasta le envié un audio de gemidos para que se volviera loco. Sabía que tarde o temprano iba a explotar, y cuando por fin me empotró contra la pared, su polla gruesa me abrió el culo de una estocada. Grité, pero no me importó, porque quería sentirlo entero de golpe, hasta que sus pelotas chocaron contra mi piel. Cody Miers no se quedó atrás, me dio la vuelta y me penetró tan duro que el sofá temblaba. Me encantaba cómo me agarraban las caderas, cómo sus dedos se hundían en mi carne mientras me follaban sin parar. El sudor nos resbalaba, los gemidos se mezclaban, y cuando Danny McCoy me llenó el culo de leche caliente, supe que no iba a ser la última vez. Al terminar, Cody Miers me miró con esa sonrisa de satisfacción y me dijo: '¿Ves? Sabía que eras una puta insaciable.'