La domina me va a enseñar lo que es el dolor
Esta zorra de tacones altos y botas de cuero negro no perdona ni a su peor enemigo, y hoy me tocó a mí recibir su lección de sumisión. Desde que me vio temblar ante su mirada fría, supo que iba a disfrutar rompiéndome el culo con su fusta de cuero. Me arrodillé frente a ella, sintiendo cómo sus tacones se clavaban en mi espalda mientras me obligaba a besar sus pies perfectos, oliendo el cuero de sus botas mientras su coño depilado brillaba frente a mí. Con un movimiento rápido, me empujó contra la pared y comenzó a azotarme las nalgas con su correa, cada golpe dejando marcas rojas en mi piel. Gemí fuerte cuando sus dedos se hundieron en mi boca, obligándome a chupar mientras su otra mano se deslizaba entre sus piernas, mojándose con sus propios jugos. Me hizo arrodillarme de nuevo, esta vez con la cara contra el suelo, y sentí cómo su tacón se apoyaba en mi nuca mientras me humillaba. Cuando ya no pude más, me permitió correrme, pero solo después de que ella se hubiera follado mi boca con sus dedos hasta dejarme sin aliento. Al final, me dejó tirado en el suelo, sabiendo que nunca olvidaría esta lección.