Chica perra se corre con leche dentro follando a tres
La tipa llegó con ese aire de perrita en celo, mordisqueando el labial mientras se retorcía entre nosotros dos en el sofá del condo. Le encantaba que la llamáramos zorra sucia y le azotáramos el culo hasta dejarlo colorado, pero cuando se arrodilló para chuparle la polla a mi colega mientras yo le metía los dedos bien hondo en su coño empapado, se le escapó un gemido que casi revienta los parlantes. El morbo de que fuera una seguidora de juegos me tenía más duro que una piedra, así que no perdí tiempo: la agarré de las caderas y la empotré contra la pared, sintiendo cómo su cuerpo temblaba cada vez que le clavaba la verga hasta el fondo. Ella se dejó llevar, con los pechos rebotando y la boca llena de saliva mientras le sobaba los huevos al otro tipo, que no aguantó más y le disparó un chorro de leche caliente en la cara. Pero eso solo fue el inicio, porque en cuanto se limpió con la mano y se la chupó, yo la tumbé de espaldas en la alfombra, le abrí las piernas de par en par y le metí la polla hasta la garganta mientras le apretaba los muslos para que no se moviera. Los sonidos de su conchita chorreando, los azotes en su culo rojo y los gruñidos de los tres mezclándose en el aire crearon una sinfonía de sexo que duró hasta que a ella se le cortó la respiración y se corrió con un espasmo brutal, empapándome las bolas con su leche mientras yo le llenaba el coño de mi corrida espesa. Al final quedó tirada en el suelo, con las piernas temblorosas y la boca abierta, jadeando como una perra en celo que acaba de ser bien follada por dos machos. No hay nada como un trío con una chica que se deja dominar sin pudor, porque cuando el juego termina, lo único que queda es el olor a sexo y el recuerdo de cómo le dejamos el cuerpo marcado.