Rubia tetona se deja empotrar con polla brutal
Vicky Vette, la rubia más deseada de las redes, llegó con su vestido ajustado de encaje negro que apenas le cubría las tetas gigantes y el culo prieto, dejando ver cada curva como un imán para los que la veían pasar. Mientras se quitaba las gafas de sol con un gesto lento, sus labios carnosos y rojos se abrieron en una sonrisa de puta bien satisfecha, sabiendo que esa noche no saldría de la cama sin que le metieran hasta el fondo. Rokk’ no pudo resistirse ni un segundo más: la agarró del pelo rubio con fuerza, le echó la cabeza hacia atrás y le metió la polla dura como una roca entre esos labios brillantes y húmedos que tanto lo volvían loco. Ella gimió con un sonido gutural, sintiendo cómo esa verga gruesa le abría la garganta y le llegaba hasta la campana, mientras sus tetas saltaban sin control con cada embestida salvaje. Rokk’ no perdía tiempo: la empujó contra la pared, le bajó el tanga de encaje y le clavó la polla en el coño empapado, sintiendo cómo sus paredes carnosas se aferraban a él como si no quisiera soltarla nunca. Vicky gritó con voz ronca, sus uñas largas se clavaron en el hombro de él mientras la empalaban sin piedad, sus nalgas redondas rebotando contra el abdomen musculoso de Rokk’ con cada golpe seco. La polla entraba y salía con un sonido húmedo y obsceno, mezclándose con los jadeos de ella y los gruñidos de él, que no paraba de maldecirla mientras le decía lo puta que estaba por aguantar tanto placer sin correrse todavía. Pero ella no podía más: con un último empujón brutal, Rokk’ le enterró la verga hasta el fondo y le llenó el coño de leche caliente, haciendo que la rubia se corriera con espasmos violentos, su cuerpo temblando mientras las gotas de sudor le resbalaban por la espalda y los muslos pegajosos de placer. Cuando Rokk’ sacó la polla chorreante, Vicky se dejó caer de rodillas, aún jadeando, y se tragó hasta la última gota de leche espesa que le colgaba de los labios, lamiendo con avidez mientras él le agarraba la melena y le obligaba a chupar más fuerte. El vestido de encaje estaba hecho trizas, el maquillaje corrido por los gemidos, y el coño le goteaba leche y jugos mezclados, pero a Vicky no le importaba nada: solo quería más.