Novia rubia se deja rellenar la concha en vacaciones
La rubia no podía esperar ni un segundo más cuando llegaron al apartamento, la puerta ni se cerró bien y ya le estaba bajando los pantalones cortos con los dientes mientras gemía que no aguantaba ni un segundo más sin sentirme dentro. Su culo prieto y redondo se movía contra mi regazo cada vez que me frotaba contra ella, sintiendo lo mojada que estaba por toda la carne de mi polla que le rozaba los labios del coño sin piedad. Le encantaba que le apretara las tetas naturales con fuerza mientras le mordisqueaba el cuello, y sus piernas flacas pero bien torneadas se enredaban alrededor de mi cintura como si fueran una jaula de deseo puro. La puse boca arriba en la cama y le abrí las piernas de par en par, mostrando cómo su coño se abría como una flor lista para ser empalada, con los muslos temblando de anticipación. Me lancé sobre ella de un empujón brutal, enterrando la polla hasta las bolas en su interior mientras ella chillaba de placer y sus uñas se clavaban en mi espalda como si quisiera arrancarme la piel a tiras. Su culo gordo y perfecto rebotaba con cada embestida, pegándosele las nalgas con un sonido húmedo y obsceno que solo hacía que me pusiera más duro si cabe. Le saqué casi toda la verga para volver a clavársela de golpe, haciendo que su coño chorreante salpicara jugos por todas partes y manchara las sábanas de la humedad que le brotaba sin control. Seguí así, empotrandola contra el colchón sin piedad, escuchando cómo sus gemidos se mezclaban con los golpes de carne contra carne y el sonido de su aliento entrecortado pidiendo más. Cuando noté que sus muslos empezaron a temblar como gelatina y sus paredes internas se aferraban a mi verga como si no quisiera soltarme, supe que ya no aguantaba más. Le agarré de las caderas con fuerza y le solté una lluvia de embestidas cortas y brutales hasta que sus gritos se volvieron agudos y su coño se contrajo alrededor de mi polla como un puño, anunciando la corrida que le inundó el vientre de leche caliente mientras su cuerpo se arqueaba en un espasmo de éxtasis total.