MILF cachonda empotrada en el estadio entre innings
La mamacita se le insinuó desde el primer strike, mordiéndose el labio mientras se ajustaba el top ajustado que apenas le cubría las tetas gigantes. Él no pudo resistirse cuando ella le agarró la polla dura como un bate bajo las gradas del estadio, frotándosela con la mano llena de anillos de oro mientras le susurraba al oído que le iba a romper el coño como nadie en años. Ella se dejó caer de rodillas sobre el césped artificial, chupándosela con gemidos húmedos que se mezclaban con los gritos de la multitud afuera, mientras sus tetas pesadas rebotaban al ritmo de cada movimiento de cabeza. Cuando él la levantó de un tirón y la empujó contra la pared del túnel de vestidores, ella gimió fuerte al sentir su coño mojado por la excitación contra la fría pared de concreto, lista para que la empotrara como se merecía. La primera embestida le hizo arquear la espalda y soltar un gritito agudo, con los muslos temblorosos mientras él le agarraba las nalgas carnosas y se la metía hasta el fondo, sintiendo cómo su coño se estremecía alrededor de su verga. Entre gemidos roncos y risitas perversas, ella le suplicó que la llenara de leche espesa, apretando los muslos contra sus caderas mientras él se corría a chorros dentro de su vagina caliente, dejándole las piernas completamente bañadas en su esencia pegajosa. Los dos quedaron jadeando, con el olor a sexo mezclado con el sudor y la hierba del estadio, mientras afuera seguían los cantos de victoria y él le prometía que la próxima vez sería en el dugout.