La domina Havi humilla a su esclavo en público con su coño
Havi no perdonaba a nadie, mucho menos a su esclavo, un tipo flaco y patético que solo servía para chuparle los zapatos mientras ella se reía de su polla flácida. Un día, en medio de un parque lleno de gente, lo obligó a arrodillarse y le ordenó que le lamiera el coño mientras ella se sentaba en un banco, abriendo las piernas para que todos vieran cómo su esclavo le comía el chocho como un perro hambriento. La gente murmuraba, pero Havi solo gemía más fuerte, moviendo las caderas para que su esclavo sintiera su coño mojado contra su boca. El tipo lloriqueaba, pero ella le apretaba la cabeza con sus muslos, ahogándolo en su humedad mientras le decía que era un perdedor inútil. Cuando terminó, lo obligó a limpiarle los fluidos con su lengua, dejándolo temblando y avergonzado frente a todos. Havi se reía, satisfecha, mientras su esclavo se arrastraba como un gusano, sabiendo que nunca sería más que su juguete. La humillación era completa, y ella disfrutaba cada segundo de su poder.