Greta Foss decide quién merece el ascenso en la oficina
La rubia de tatuajes se quitó el vestido frente a los dos candidatos y les mostró sus tetas naturales mientras se lamía los labios con descaro. Emmanuel tragó saliva al ver cómo ella se agachaba para dejar caer el tanga negro sobre la mesa, dejando al descubierto el coño depilado y brillante que ya goteaba por los nervios. Francis no pudo resistirse y se abalanzó sobre ella, metiendo la cara entre sus muslos para empezar a lamerle el clítoris con movimientos circulares mientras gemía contra su piel mojada. Greta agarró la cabeza de Francis con fuerza y lo empujó más adentro, jadeando cuando él le clavó dos dedos en el culo mientras le chupaba sin piedad. Emmanuel, celoso, se acercó por detrás y le pasó la polla dura por el culo antes de empotrarla sin avisar, haciendo que ella gritara de placer con las uñas clavadas en el escritorio. Los tres rodaron por el suelo de la oficina hasta que Greta quedó boca abajo sobre el sofá, con Francis metiéndole la verga por el coño mientras Emmanuel le comía el culo sin parar. Ella no pudo más y se corrió gritando, con los fluidos escurriéndosele por los muslos mientras ambos hombres la penetraban sin compasión. Emmanuel le llenó la boca de leche espesa después de un triple empujón brutal, y Francis no tardó en seguirle, disparándole su corrida directamente a la cara mientras ella se reía entre jadeos. La escena terminó con Greta exhausta, el pelo revuelto y los labios hinchados, pero con una sonrisa pícara mientras se limpiaba los restos de leche de los senos. Los dos candidatos quedaron satisfechos, aunque sabían que ahora tendrían que competir por su atención en más de un sentido.