El viejo cornudo se coge a la sirvienta tetona en su casa
El viejo verde no aguantó más las ganas de meterle la polla a la sirvienta rubia que le limpiaba la casa cada semana. Desde que la vio con ese uniforme ajustado, el muy pervertido no podía sacarse de la cabeza el culo redondo y las tetas grandes que rebotaban mientras ella pasaba la aspiradora. Un día, aprovechó que su esposa salió y le dijo a la chica que se quedara un rato más para ‘ayudarle’ con algo especial. La joven, aunque nerviosa, no pudo resistirse al billete extra que le ofreció el viejo cornudo. Sin pensarlo dos veces, el hombre la empujó contra la mesa de la cocina y le arrancó el uniforme, dejando al descubierto sus tetas perfectas y su coño ya mojado. La sirvienta gimió fuerte cuando el viejo le metió los dedos, preparándola para su polla enorme. Sin perder tiempo, la puso en cuatro patas y le clavó la verga dura hasta el fondo, haciendo que ella gritara de placer. El viejo le agarró las tetas mientras la embestía con fuerza, sintiendo cómo su polla entraba y salía de ese coño apretado. La sirvienta no podía creer lo bien que la estaba cogiendo el viejo pervertido, y cuando él le ordenó que se arrodillara para chupársela, ella obedeció sin rechistar. Con la boca llena de semen, la chica tragó hasta la última gota mientras el viejo se reía satisfecho. Al final, la sirvienta se fue con el uniforme manchado y el coño lleno de leche, prometiéndole al viejo que volvería la próxima semana.