Blondita novata se la clavan al aire libre en la piscina
La rubia de tetas grandes no podía creer que un tipo tatuado la agarrara así de fácil en la fiesta de la universidad, pero su coño empapado ya le pedía a gritos que la empotren. Él le pasó la mano por el culo mientras le mordisqueaba el cuello, haciéndola gemir como una puta en celo. Sin perder tiempo, la tumbó sobre el borde de la piscina con las piernas bien abiertas y le clavó la polla dura hasta el fondo. Sus tetas rebotaban con cada embestida fuerte mientras los dedos del hombre le rozaban el clítoris hinchado, volviéndola loca de placer. Ella no paraba de gritar que era su primera vez follando en público, pero su cuerpo mojado y tembloroso delataba lo mucho que le encantaba esa mierda. El tatuado no tenía piedad, le agarró el pelo y le metió la verga hasta la garganta antes de volver a empalarla contra el cemento. La sensación de la polla gruesa llenándole el coño virgen mientras el agua salpicaba sus cuerpos era demasiado intensa. Entre gritos y jadeos, él le metió dos dedos en la boca para que chupara mientras le corría por dentro sin avisar. La rubia quedó tirada sobre los azulejos, con las medias rotas y el coño chorreando leche caliente. La fiesta seguía a su alrededor, pero ella solo podía pensar en lo bien que le había sabido esa polla tatuada follándola como a una zorra sin experiencia.